Saborea Estas 2 Premisas De Abundancia
Saborear abundancia

El día de hoy hablaremos de nuestra mente. Y quiero iniciar con un ejercicio que tal vez me has escuchado en repetidas ocasiones, pero es perfecto para iniciar:

Haz una pausa y lee muy despacio estas primeras líneas para que funcione. Debes alcanzar a hacer una imagen clara en tu mente. Ahora…

  1. Imagínate un limón de un color verde muy intenso.
  2. Lo partes y le echas mucha, mucha sal.
  3. Empiezas a lamerlo lentamente con tu lengua, pedazo a pedazo.
  4. Saboreas el centro y empiezas a sentir un sabor ácido muy intenso por toda tu saliva.
  5. Muerdes un pedazo del limón y por accidente arrancas un pedazo de cáscara que se siente increíblemente amargo dentro de tu boca.
  6. Le echas un poco más de sal para exprimirlo de nuevo y ahora ya sientes todo el sabor del limón en tu lengua.
  7. Lo exprimes y empieza a caer un zumo tan ácido que se te rajan los labios y la lengua, y se te destiemplan los dientes.

¿Ya lo tienes en tu mente?… ¿Seguro?… Ja, ja, ja. XD Bueno, basta de risas y pongámonos serios:

¿Se te aguó la boca? ¿Sentiste salivar como antes de comerte un mango biche con sal? No te extrañes, no soy un místico, ni predigo el futuro. Lo que acabas de experimentar (si te tomaste el tiempo para hacerlo) es solo una de las muchas cosas que ya sabemos, pero que nadie nunca nos enseñó. Por eso, las pasamos por alto y las damos por descontadas.

Si todavía te sigues preguntando por qué sabía que se te aguaría la boca, ya viene la respuesta.

Existe una porción del cerebro que controla gran parte de nuestras funciones

Todavía es algo instintivo y muy poco utilizado por la mayoría de nosotros. No vamos a empezar a hablar de espíritus, ni de energías, ni de magia. Estamos hablando de cosas concretas, de células en tu cerebro que controlan casi todo lo que haces.

A esta parte de la cabeza se le llama inconsciente.

¿Sabes cuántas veces ha latido tu corazón hoy?

¿Qué cantidad de oxígeno necesitas para subir unas escaleras?

¿Qué cantidad de azúcar necesitas para sobrevivir esta semana?

¿Has pensado en qué nivel esta tu presión?

Todas estas son cosas que ni tú ni yo sabemos a ciencia cierta, nuestro cerebro sí lo sabe y no solo eso, si nuestro cuerpo no las calculara CONSTANTEMENTE, moriríamos bastante rápido.

Yo no soy consciente de cuántas defensas tengo que crear hoy para impedir un virus o una infección; pero aun así, las creo y me mantengo sano. Todas estas funciones, como respirar, las controla el inconsciente, de ahí su nombre.

Pero el inconsciente también maneja los colores y las imágenes.

[clickToTweet tweet=”Para esta parte del cerebro no existe tal cosa como el humor, no entiende los sarcasmos ni las ironías.” quote=”Para esta parte del cerebro no existe tal cosa como el humor, no entiende los sarcasmos ni las ironías.”]

No existe diferencia entre hacer y pensar. Esa es la razón por lo que es lo mismo que te imagines un limón muy verde, o que te lo lleves a la boca. Tú ya sabes qué sensación genera y la puedes anticipar, por eso, salivamos con solo concentrarnos en él.

Esto denota el gran potencial de nuestra mente y es por esto que es de suprema importancia que empieces a conocer las maneras como piensas, actúas y decides; porque en ultimas te tienen donde estaás parado en este momento, estés feliz o no.

Hay un viejo dicho que dice:

″Cuando el alumno está listo, el maestro aparece”.

Nadie te puede hacer entender algo que no estás dispuesto a aceptar, si estás aquí quiere decir que ha llegado el momento oportuno en tu vida para que tengas una nueva información.

Es hora de pasar a un siguiente nivel, por eso, y para entrar en materia, partamos de un concepto sencillo.

Todo lo que haces, antes de hacerlo ya lo has pensado. Cuando tomamos acción, obtenemos unos resultados.

Pero antes de esa acción van nuestros pensamientos; y tenemos millones de ellos al día. Y así como la acción nace de los pensamientos, estos también tienen un origen más profundo.

Los pensamientos nacen dependiendo de cómo nos estamos sintiendo en un determinado momento.

Cuando estás feliz vas a hacer cosas que te traigan felicidad. Cuando estás triste lo más probable es que no hagas mucho y te mantengas así.

Detrás de las acciones, de los pensamientos y los sentimientos se encuentra una última cosa, y es el móvil y la causa de todo lo que tú eres, sientes y haces.

¿Cómo es posible que exista gente que lo tiene todo en la vida, y aun así es miserable?, o ¿cómo es posible que haya gente en condiciones y dificultades absurdas, y aun así sean capaces de disfrutar y sonreír?

Todo esto sucede porque nuestros sentimientos NO PROVIENEN de las cosas exteriores y materiales. Nuestros sentimientos provienen de lo que creemos y suponemos de las demás personas y cosas. 

En otras palabras, provienen de la manera en que cada uno ve al mundo. Provienen de nuestra manera de SER. Por eso, si en este momento no estás contento con lo que tienes, con lo que haces o con tu manera de vivir, lo primero que debes hacer no es empezar a cambiar las cosas a tu alrededor, sino cambiarte a TI.

Si organizamos de dónde vienen todos nuestros resultados se vería así:

Ser —> Sentimientos —> Pensamientos —> Acciones —>Resultados

Nuestra mentalidad y los resultados:

Cuando quieres cambiar tus resultados y no empiezas por cambiar tu manera de ser, puedes generar algunos resultados, pero con más esfuerzo. Puedes forzar algunas cosas, pero nada se da con mucha naturalidad porque el problema yace siempre en la raíz.

Es como si tuvieras un árbol de manzanas rojas (las manzanas son los resultados). Tú quieres tener manzanas verdes, pero solo salen rojas.

Le echas un abono diferente, pero siguen saliendo rojas. Luego las pintas todas de verdes para que sigan saliendo de ese color, pero una vez más, vuelven a nacer manzanas rojas. ″¡Impresionante! ¿Por qué siguen saliendo rojas si ya las pinté de verde?”, te dices.

Luego te compras un libro completo sobre la cantidad de luz que deben recibir las manzanas verdes y cuál es el clima óptimo para que crezcan. Siembras el árbol allí, pero siguen saliendo rojas.  No importa qué sigas haciendo… mientras sea el mismo árbol, solo saldrán frutos rojos. Y lo mismo sucede con lo que tienes en tu vida.

Cuando tratamos de cambiar los resultados sin antes cambiar lo que somos nosotros por dentro, nos vemos como si estuviéramos pintando manzanas rojas de color verde.  Las manzanas si quedan verdes (si obtenemos algunos resultados), pero vuelven a nacer rojas una y otra vez.

Por eso, debemos hacer mucho esfuerzo para seguir pintando de nuevo todas las que crecen. El problema no son los frutos en sí, es el árbol mismo (tu manera de ser).

Si crees que este es un mundo perverso, oscuro y aburrido, así será.  Si crees que es un mundo feliz y armonioso, también lo será.

No importa, porque en cualquier caso vas a tener MUCHAS DIFICULTADES. No es que por pensar bonito todo te empiece a salir de maravilla, de ninguna manera. Lo que sí cambia con tu manera de SER es que cuando tienes algún percance te sientes y piensas diferente al respecto.

Cuando cambias tu manera de ser empiezas a pensar cosas distintas, a actuar de manera distinta y a tener unos resultados mucho mejores de los que tendrías si te hubieras quedado culpando a las circunstancias y a otras personas reflejando tu escasez y agonía.

Nadie es lo suficientemente grande para decidir qué le pueda acontecer.  Pero nadie es lo suficientemente pequeño como para no aprender nada de ello.

Henry Ford lo dijo con estas palabras:

″Tanto si crees que puedes, como si no, tienes la razón”.

Ya que tienes clara lo importancia de trabajar en nuestro ser, quiero compartir dos premisas que hoy hacen parte de mi vida. Me han permitido crecer en todos los aspectos y vivir la vida que deseo.

2 Premisas de abundancia

1. Toda la riqueza verdadera, proviene de enriquecer a otros

Entre más valor generes para los demás, la comunidad en la que vives y su gente, también te devolverá bienestar y no solo eso, entre más valor generes, con más te puedes quedar tú. Lo que nos lleva a la segunda premisa:

2. Se es abundante para poder dar más

No es para que lo lleves a extremos, no estoy diciendo que regales todo. Pero tampoco que seas totalmente avaro. Es un equilibrio que no admite absolutos.

En cualquier caso, entre más valor tengamos todos como conjunto y tú como persona, más se podrá intercambiar para dar y recibir. Eso es todo.

En esta época en la que no valen los apellidos, ni la sangre, ni el color; tanto tú como Bill Gates tienen exactamente el mismo derecho a ser ricos. Existe suficiente dinero para todos, porque este no está ligado a algo material que se pueda acabar.

Bueno es verdad, podríamos acabar el papel del mundo… pero para entonces ya habrán inmensas cantidades de plata y muchas tarjetas electrónicas… La pregunta es entonces, si hay tanto, ¿por qué no todo el mundo lo tiene en abundancia? Y la respuesta es porque no todos pensamos como Bill Gates.

No hemos pasado por todo el aprendizaje, la disciplina, la organización, las situaciones y los retos por los que él ya ha pasado para estar en donde está. Si Bill Gates no tuviera el carácter y la decisión para afrontar todas las cosas nuevas que afrontó y aprender lo que tuvo que aprender; al primer descuido se hubiese derrumbado él con toda su compañía y su imperio.

Por más malo o bueno que te parezca Bill, él no llegó ahí particularmente por sus circunstancias, ni por el tiempo del que dispusiera, ni por la plata que tenía. Él llegó ahí por la persona que ES y la manera como afronta las dificultades.

Es por esto que algunas personas que se vuelven ricas al heredar algo o tener una carrera deportiva lo pierden todo al cabo de unos cinco o diez años. Normalmente pierden dinero porque…

No SON lo que deberían SER para manejar dicha responsabilidad.

Sus pensamientos los siguen llevando por el camino equivocado, hasta que malgastan su fortuna.  Esto nos lleva a cuestionar:

¿Qué es lo primero que surge en mi cabeza cuando algo negativo sucede en mi vida? ¿Le estoy sacando provecho y aprendizaje a todos mis “errores”? ¿En qué estoy pensando constante y reiteradamente?

Y para eso quiero compartir una enseñanza que alguna vez me dio un mentor multimillonario al cual admiro y respeto.

NO es en qué piensas —ya sabes que a TODOS nos pasan cosas desagradables—  es de qué manera organizas todo lo que te dices a tí mismo, de qué manera la situación que enfrentas tenga solución y le des un enfoque positivo a las cosas que te suceden.

Me explico.

Cierta vez un reportero le preguntó a un multimillonario por qué tenía tantos carros lujosos. Este respondió: ¿Y tú porque todavía no tienes uno?

La clave está en cambiar la pregunta. Si te enfocas en ¿por qué tener algo?, simplemente NO lo tendrás. Si por el contrario te preguntas ″¿Qué he dejado de hacer para tener lo que quiero?” luego de la pregunta todo empezará a tener más sentido, empezarán a surgir nuevas ideas, nuevos pensamientos, nuevas acciones.

Si no tienes amor y quieres amor, en vez de preguntarte ¿por qué nadie me ama?, pregúntate ¿qué puedo hacer para que me amen?, ¿cómo puedo empezar a apalancarme?, ¿con quién me puedo relacionar para llegar a donde quiero más fácil? Creo que me entiendes el mensaje.

Siempre podrás rearmar tus pensamientos y tus preguntas para no angustiarte y encontrar soluciones.

Ya estamos terminando esta parte y escribir desde esta hamaca me ha dado un poco de inspiración. Quiero terminar este artículo exponiendo:

2 tipos de personas que me he encontrado en el camino:

1. Las que se quejan y se justifican

Son personas que reaccionan cuando algo les pasa. Esperan que todo se vaya dando para ellos ir decidiendo, no asumen la responsabilidad de su vida.

Prefieren cederle el poder a otros y a las circunstancias, escudándose en que por lo menos lo intentaron, pero que el mundo es así y ellos no son la diferencia.

2. Las que ponen la otra mejilla y continúan sin demora su camino

Son personas proactivas. No esperan que las cosas estén hechas o que funcionen bien. Ellos harán que funcionen. No hay disculpas, no hay justificaciones. Si fallan se paran, aprenden del error y piensan cómo evitar que ellos o que otros vuelvan a cometer su mismo error.

Encuentran su recompensa en el camino hacia sus metas.

Si vives como la primera persona, no va a pasar absolutamente nada, estarás como ″todo el mundo”, en el promedio. Tus años se encargarán de culparte por todo lo que hiciste o dejaste de hacer.

Vivir como la segunda clase de persona es lo que significa vivir por encima de la raya. Te va a costar más que a la mayoría —en un principio— luego, todo se irá volviendo mucho más fácil porque desarrollarás el hábito de pensar bien, de pensar feliz, y de resolver dificultades.

Cuando encuentres una manera de vivir plena, ya no tendrás tiempo para preocuparte ni para pensar en el que pudo ser, estarás consciente que estás dando el 100% de lo que tienes, independientemente de lo que elijas. Ya nada te podrá parar. Tendrás eso que llamamos libertad.  Recuerda:

Nunca es la magnitud de tus problemas. Es la magnitud tuya para afrontarlos.

“No es porque las cosas son difíciles que no nos atrevemos, es porque no nos atrevemos que son difíciles”. Séneca

Un placer como siempre.


    9 replies to "“Saborea” estas dos premisas de abundancia"

    • Diana Hoyos

      Gracias por tan valiosa publicacion. Admiro mucho la capacidad que tienes para enseñar, por personas como tu se logran cambios en personas como yo, que en verdad necesitaba aclarar mis ideas y entender que debo enfocarme en mi y en que esta pasando antes de darle la culpa a los demas y a las circunstancias… Un abrazo y que Dios t siga llenando de buenas ideas.. .. 🙂

    • Rosalinda

      Mucas gracias Felipe por compartir con nosotros todo esto, debo confesarte que gracias a las lecturas tuyas que e hecho e ido creciendo y mejorando paulatinamente como persona.

    • Mil gracias felipe por esta publicación me ha servido bastante para reflexionar acerca de un caso particular en el que estoy viviendo, si hubiera manera de poder contactarte y que me ayudaras en una charla un café o algo así para cambiar mi manera de pensar las cosas como las estoy haciendo te lo agradecería mucho. Dios te bendiga.

    • jhon ricardo moreno

      Gracias por estas publicaciones, esto quiere decir, somos nosotros mismos los responsables si queremos cambiar nuestra vida y la situación por la que estemos atravesando de igual manera poder contribuir a cambiar la vida de otros. Que Dios lo Bendiga

    • Muy bueno el articulo, nos reitera una vez más que no hay que andar quejándonos de todo y por todo, en vez de ello hay que tomar acción y sacarle el lado bueno de cada situación, las cosas suceden por algo y siempre buscar la manera de mejorar…

    • Emma Stella

      Gracias!!, gracias!!, gracias!!!!

    • HELEN XIMENA

      gracias por la información en este momento estoy en el camino de redescubrirme y de mejorar continuamente, ha sido un poco difícil para mi pero gracias a Dios soy persistente y no se que es la palabra rendirse.
      gracias por los contenidos que compartes son de gran valor para el crecimiento personal siempre te he seguido en tus redes y hago parte de la comunidad GE bendiciones

    • Ivan L.

      tremendo!! gracias!!!

    • Maria Eugenia

      Gracias, por tan excelente información
      .

Tú comentas, Yo Respondo y Aprendemos Los 2