Como Meditar Para Hacer Ejercicio Con Tu Cerebro y Aumentar Tu Energia
Es momento de meditar

Si llegas a mi apartamento y escuchas música con sonido de naturaleza, probablemente esté meditando o, por lo menos, aprendiendo a hacerlo.

No soy un experto en el tema de la meditación, es más, escribo este artículo precisamente para aprender mucho más de este interesante mundo.

Hoy compartiré un conocimiento que me fue entregado por una gran amiga y conocedora de la meditación.

Lo primero que debemos entender, es que a pesar de que la meditación se ha asociado a la religión, creencias y supersticiones, es un estado del cuerpo como cualquier otro.

Aprendiendo a meditar puedes aprovechar las ventajas que este estado corporal tiene, entre las que se incluyen:

  • relajación;
  • aumento de la energía; y
  • la que me ha aportado bastante: concentración.

La meditación está siendo tomada cada vez más en serio por investigadores de la salud interesados en la reducción del estrés y métodos alternativos para mejorar la salud.

La meditación es utilizada para tratar situaciones de ansiedad, dolor, depresión, problemas emocionales, insomnio, estrés y también como un excelente ejercicio para el cerebro.

Yo no sé si a ti te ocurre, pero mi mente va a dos mil revoluciones por segundo. Uno de los puntos que más estoy aprendiendo con todo esto de la meditación es a calmar mis pensamientos e ideas.

Estoy en el proceso de aprender a entrar en un estado de tranquilidad que me permita descansar realmente, y si tú quieres, puedes practicarlo también con las siguientes recomendaciones.

Tiempo requerido: veinte minutos diarios.

Proceso para meditar

1. Siéntate

Encuentra un lugar en el que puedas sentarte cómodamente de manera ininterrumpida por veinte minutos.

Lo más importante es que te sientes de tal forma que tu columna quede lo más recta posible (es probable que haya escuchado sobre cojines especiales para meditar, velas, incienso, campanas y muchas otras cosas que pueden ser divertidas, pero de las que no te debes preocupar. Lo verdaderamente importante es que estés cómodo y que practiques con regularidad).

2. Pon un cronómetro

Algunas veces mientras meditas puedes empezar a buscar una excusa para levantarte y hacer algo más.

Una de las más irresistibles es mirar el reloj. Esto se debe a que mientras meditas como ejercicio para el cerebro, pierdes la noción del tiempo y crees que ya ha transcurrido el tiempo de tu meditación y estarás mirando el reloj cada treinta segundos, lo que no te ayudará mucho; o por el contrario, te concentres y pases más tiempo en tu meditación del que tenías programado. Por lo tanto, es importante que dispongas de un cronómetro y te olvides de la duración de la actividad.

3. Respira

Respirar es una función automática del cuerpo, respiramos alrededor de diez millones de veces en un año sin notarlo, pero también podemos controlar nuestra respiración voluntariamente.

Piensa en la respiración como una forma de comunicarnos con nuestros cuerpos, si respiramos pausadamente, nuestro cuerpo se relaja, así mientras estás sentado, presta atención a tu respiración, nota las inhalaciones, las exhalaciones y las cortas pausas entre ellas. Respira naturalmente, simplemente sé consciente de ello.

Esta será tu única tarea durante la meditación, si tus pensamientos interrumpen, simplemente regresa a tu respiración.

4. Dale nombre a tus pensamientos

El objetivo de la meditación es no tener pensamientos —Esta es la parte que constituye mi mayor reto— o al menos, no interactuar con ellos.

Si mientras meditas empiezas a recordar cosas de tu trabajo por ejemplo, intenta regresar a la respiración. Algunas personas encuentran útil dar un nombre neutral a ese tipo de pensamientos, en el caso anterior llamaríamos a esos pensamientos “trabajo” y continuaríamos con la respiración.

5. No  juzgues

La meditación puede ser difícil y hacerlo perfectamente es imposible. Tus pensamientos surgirán, y te encontrarás algunos días pensando en tus familiares durante todo el tiempo de la meditación. Eso es normal, cada vez que te suceda regresa a estar consciente de tu posición y tu respiración.

Evita juzgarte, evita crear secuencias de pensamientos sobre por qué no puedes meditar o qué tan malo eres en esto, solo regresa a tu respiración.

6. No te escuches a ti mismo

Mientras meditas habrá una vocecita dentro de tu cabeza intentando detenerte. Esta voz llegará con grandes ideas, que debes escribir inmediatamente.

Te leerá la lista de cosas por hacer, presionándote para que te detengas y te pongas en actividad.

Tratará de convencerte de que el cronómetro se ha detenido, que has meditado por horas y estas retrasado para algo. XD

Evita escuchar esa voz, mientras meditas no hay nada más importante para hacer. Permanece sentado.

7. Observa cómo pasan las “nubes de pensamiento”

Mira la meditación como un experimento.

Obsérvate a ti mismo pensando, examina cómo los pensamientos surgen aleatoriamente y luego se conectan con otros. ¿Qué pasa a tus pensamientos si no los nutres?, eventualmente verás que la mayoría de los pensamientos surgen aleatoriamente y que no merecen tu tiempo. Además, aprenderás a tener mayor consciencia de tus pensamientos.

Tal vez la mayor enseñanza de la meditación es que tú no eres tus pensamientos.

8. Aplicando la meditación a tu vida diaria

Muchas de las habilidades aprendidas en la meditación pueden ser aplicadas en tu día a día, medita cuando estés esperando algo, te sientas molesto, etc.

Toma un descanso de dos minutos para respirar varias veces al día. Observa cómo tus ideas se desarrollan durante el trabajo, conversaciones, o resolviendo problemas.

9. Repite diariamente

La meditación para hacer ejercicios para el cerebro es una habilidad que necesita práctica.

Crea un espacio es tu día para ella y respétalo. Tu cerebro se beneficiará enormemente de los viajes fascinantes e interminables dentro de ti y tu cuerpo lo hará gracias a la relajación y reducción del estrés.

Estos son nueve pasos sencillos que puedes practicar.

¿Ya lo practicas? Cuéntame cómo te ha ayudado.

Sonríe, reflexiona y comparte.

Felipe Ganash.

 


  • Muy buen reporte Felipe, llevo algún año leyendo sobre meditación y aún no consigo tener una rutina diaria, mi mente me aparta de ella e inventa mil escusas para ni siquiera ponerse a practicar, supongo que es mi naturaleza interna y el programa que llevamos ya de serie que con el tiempo se irá anulando poco a poco, el reporte me recuerda mucho a meditación vipassana, concentrados en respiración o un punto mental, bueno nada más, gracias por compartir estos conocimientos.

  • Saludos!
    Uno de los conceptos incorrectos de la cultura occidental.. es que nos hicieron creer que la respiracion es “automatica”.. (esto no es así)..
    Tanto las tecnicas de meditacion, como las tecnicas de respiracion, que hoy se quiere divulgar.. son originales de la cultura Oriental.. donde existen 19 formas de respirar, y cada una tiene una funcion especifica en nuestra vida cotidiana..

  • Otra cosa que quiero comentarles.. es que la “meditacion” que se divulga en occidente, no es la misma que se enseña en Oriente (en la linea tradicional ancestral)..
    Ya que se diferencia sustancialmente porque.. en occidente cuando meditan.. juegan con su mente a que meditan… la meditacion en sí, es mas que cerrar los ojos, repetir algun mantra, o jugar con lo que sentimos.. tampoco es concentracion.. Para la tradicion ancestral oriental (en la cual me formé) para meditar.. primero la persona debe estar entrenada y preparada adecuadamente en ciertas tecnicas psicofisicas para poder “meditar”.. y entender realmente que es, y para que sirve la Meditacion..

  • Excelente! Yo había comenzado a practicarlo pero saqué la.excusa de que no tengo tiempo. Gran aporte, gracias!

  • Gracias a ti logré entender más sobre la meditación, ya que cuando la practicaba siempre lo hacía con la noción de que el tiempo se me pasaba volando mientras lo hacia, además no lograba entender porque no me relajaba y era porque pensaba en las cosas que tenía que hacer en mi día y no en relajar mi mente.

    Gracias por el artículo Felipe.

    • Es un proceso que todos vivimos mientras que aprendemos. En mi caso ocurre lo mismo, mi mente no puede dejar de dar vueltas y debe ser el primer lugar donde se disfrute de la calma.